Vanitas, Jacques Linard, 1600-1645, Museo del Prado. Madrid.
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domingo, 3 de febrero de 2013

Reflexionando Sobre los Hábitos con el Sabio Epicteto


Estamos en el mundo y, a través de la vida y la experiencia, lo conocemos. Nuestro conocimiento del mundo es profundo, tan profundo que hemos sido capaces de transformarlo, pero al mismo tiempo tan superficial que al transformar el mundo lo estamos destruyendo y con él nos estamos destruyendo a nosotros mismos. Carecemos del conocimiento primordial, el conocimiento de nosotros mismos. Nos especializamos en el afuera y nos olvidemos del adentro. Conocernos a nosotros mismos es tarea diaria, es un ejercicio continuo, es un hábito que debemos adquirir.

En su “Manual de Vida” o “Enchiridion”, el libro de la sabiduría del filósofo estoico Epicteto, libro que nos enseña a ser Hombres libres y no esclavos de las pasiones, dice: ...podemos entrenarnos para tener mejores hábitos. Permanentemente actuamos. A diario nos enfrentamos al mundo y lo afectamos con nuestras acciones. Estas generan reacciones y la naturaleza de las interacciones humanas se torna compleja. A veces (tal vez la mayoría de las veces) no meditamos nuestras acciones (ni antes, ni después de realizarlas) y afectamos de manera negativa a los demás. Es por eso que el mundo se torna caótico y difícil. Regularmente, por la carencia de meditación, nuestros actos son de reacción inmediata, es decir sometidos al impulso instantáneo, al ímpetu del momento. Por eso los Sabios Estoicos, entre ellos Epicteto, recomiendan que pensemos quiénes somos y en cómo nos comportamos y reaccionamos ante el mundo. No debemos dejar que el mundo y la naturaleza nos dominen. Es cierto que somos esclavos de la existencia y de nuestra naturaleza humana, pero también es cierto que hay una parte de nosotros, la razón, que puede liberarnos, parcialmente, de la esclavitud. Es cierto que tenemos varias condenas (estamos condenados a morir, a la naturaleza, a nuestra condición humana, a la sociedad, etc.) pero aun un condenado, en el encierro de su celda y su prisión, tiene un instante para hacer lo que quiere, es decir para la libertad. No podemos escapar de ella. Y en la existencia humana la verdadera libertad se logra por medio de la razón. Solo la razón nos hace verdaderos seres libres y no esclavos de la ilusión de una falsa libertad. Gracias a la razón podemos escapar de la tiranía de los afectos y de la tiranía de los sentidos.

Aplicando la razón a nuestra vida, a nuestras acciones y a nuestra existencia, seremos capaces de comprender nuestro lugar en el mundo y la esencia de nuestro ser. Comprendiendo esto seremos capaces de cambiar nuestras acciones generando hábitos diarios de meditación racional del mundo y de nuestro actos. Razonando el mundo y nuestro actuar nos habituaremos a reaccionar de manera meditada ante las situaciones cotidianas que se nos presentan y de esta manera generaremos hábitos sanos de existencia y de convivencia. Si queremos podemos ser personas ejemplares en un mundo que necesita personas que eduquen con su vida, con sus actos y con su pensamiento. Si queremos podemos entrenar nuestros hábitos, está en nuestra voluntad hacerlo, la pregunta es ¿por qué no hemos comenzado?