Vanitas, Jacques Linard, 1600-1645, Museo del Prado. Madrid.
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sábado, 26 de enero de 2013

Reflexionando Sobre el Conocimiento con el Sabio Don Quijote


Don Quijote es un ejemplo para el ser humano. Un Hombre que lucha por lograr la justicia de los actos propios y encaminar a lo justo los actos ajenos. Don Quijote es el ejemplo de Hombre que lucha por un ideal y que no se desvía de los principios que rigen su vida así los obstáculos sean más fuertes que su persona. De ahí que Simón Bolívar hubiese dicho en la Quinta de San Pedro, en Santa Marta, pocos días antes de morir: “Los tres grandes majaderos de la historia hemos sido Jesucristo, Don Quijote y yo porque hemos arado en el mar y edificado en el viento.”

En la segunda parte del Quijote, en diálogo con Maese Pedro, dice el Quijote: Ahora digo que el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho. Excelente afirmación que puede ser tomada como consejo del Sabio Don Quijote. El que lee mucho y el que anda mucho... es decir quienes nutren el intelecto con libros y quienes nutren la experiencia y los sentidos con viajes. Don Quijote habla de dos maneras de conocer: la racional y la empírica. Leer nutre el entendimiento, leer es vivir en conversación con los difuntos y escuchar con los ojos a los muertoscomo diría el poeta español Francisco Quevedo. Leer es darse cuenta de lo que pensaron aquellos que hoy ya no viven. Es cierto que hay muchos libros, por eso hay que saber escoger y se recomiendan aquellos que han sobrevivido al paso de los años, aquellos que siempre están en boca de los que optaron en la vida por la lectura y se dedicaron a deleitar la inteligencia con las bellas letras, aquellos que han sido fuente de inspiración para los siglos que les precedieron, aquellos que llaman clásicos no importa el género (literatura, filosofía, ciencia, poesía...). Leer te permite aprender, comprender, meditar, pensar. Leer es experimentar de forma intelectual el mundo. Hay quienes disfrutan del placer de viajar. Recorrer el mundo y conocer aquellas regiones distintas a la nuestra, es conocer otras culturas, otras formas de vida y otras formas de experimentar la vida. Viajando se experimentan otras formas de saludar, de amar, de trabajar, de vivir. Viajar te permite observar, buscar, descubrir, detallar. Viajar es experimentar de manera personal el mundo. Hay cosas que aun no están en los libros y si no es viajando no se aprenden, a si mismo hay cosas que no han sucedido y que ya están en los libros, la ciencia ficción se ha anticipado a la historia en muchas ocasiones y los libros han inspirado a la ciencia (recordemos la novelas de ficción de Julio Verne, submarinos, globos, viajes a la luna, etc.) Si una persona disfruta de ambas formas de conocimiento, disfrutará más de los deleites que la vida le brinda. Es común entre los viajeros, llevar un buen libro para entretenerse mientras recorren su itinerario, o escribir un diario donde registra los detalles del viaje.

Hay maneras de conocer: viendo mientras se viaja y aprendiendo mientras se lee. Don Quijote resalta el viajar para ver y el leer para saber. Es mejor aprender el mundo, la diversidad cultural y el pensamiento humano que no saber en qué consiste y en qué ha consistido el mundo que habitamos.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Reflexionando Sobre la Hechicería con el Sabio Don Quijote


Hay libros infinitos. El Quijote es uno de ellos. Un libro infinito es un libro que contiene todo lo humano. El Quijote es un mapa del espíritu del Hombre. Un mapa muy detallado donde se muestran los más recónditos secretos de la psiquis. Ya decía Dostoievski Veréis en Don Quijote, en cada página, revelados los más arcanos secretos del alma humana.

Dice Don Quijote, en la primera parte en diálogo con el galeote: Aunque bien sé que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad, como algunos simples piensan, que es libre nuestro albedrío y no hay yerba ni encanto que le fuerce. Siempre ha existido el arte (por no decir embuste) de la brujería, la hechicería y la magia. Es milenario. Desde antiguo los Hombres han creído dominar la naturaleza y a sí mismos por medio de ritos y encantos. ¿Por qué? No sé. Lo que sé es que los Hombres son seres que tienen voluntad y que su voluntad se puede influir a través del convencimiento o la persuasión pero no a través de encantamientos ni hechizos. No es posible que se nos obligue a realizar actos que no queremos como a amar a alguien por medio de un hechizo, o que nos vaya mal en un negocio porque nos tienen rezados. Si nos  enamoramos de alguien y ese alguien no nos para bolas y vamos como unos bobos detrás de esa persona y caemos en el acoso, pues lo que eso dice de nosotros es que somos seres inmaduros para la vida ya que debemos ser conscientes de que no le vamos a gustar a todo el mundo y hay que aceptar el rechazo, pero los demás verán cómo nos humillamos y creerán que es un rezo que nos tiene atados. Si hemos fracasado en dos o tres negocios que hayamos iniciado, pues hemos fracasado simplemente por mala planeación nuestra y no porque alguien nos tenga envidia y nos haya mandado a hacer un rezo para atarnos. En la vida suceden muchas cosas y cada quien interpreta el mundo desde su psiquis o subjetividad. Si soy creyente en la posibilidad de encantamientos pues veré encantamientos por doquier y cuando algo me salga mal creeré que es fruto del encantamiento y no por mala planeación mía, es decir que difícilmente me veré responsable de mi fracaso. Es más fácil inventar teorías de envidia y ataduras que responsabilizarme de mis actos. Además la psiquis es tan fuerte que, si creo en brujería, corro el riesgo de que si alguien amenaza con hacerme un rezo, y temo a los rezos, pues a partir de ahí comenzará a irme mal, pero no por culpa del rezo sino por mi temor al mal y desde mi interior mi miedo no me deja hacer lo que normalmente haría para realizar bien las cosas.

Dice Estanislao Zuleta, en su libro psicoanálisis y criminología, que el vudú funciona por cultura, porque se ha nacido en esa cultura y con esas creencias y es muy difícil desarraigar las costumbres. La brujería no afecta a quien no la cree, solo afecta al que cree en ella. Nuestro subconsciente es tan fuerte que si nos angustiamos podemos morir de angustia o de pena moral. Y los psicólogos y psiquiatras hablan de enfermedades psicosomáticas, es decir enfermedades causadas por la mente. Y los médicos curan ciertas enfermedades mediante placebos.

Creámosle a Don Quijote cuando dice que no hay hechizos que puedan mover y forzar nuestra voluntad. Vivamos creyendo que somos nuestra mente, es decir somos nuestro lenguaje y los contenidos de nuestro pensamiento. Nuestra vida se da de acuerdo a nuestro pensamiento. Si somos optimistas nos irá bien, si somos pesimistas nos irá mal ya que actuaremos en búsqueda de una meta o alejándonos de ella. Somos seres libres y debemos vivir como tal, es decir responsables de nuestras acciones. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Reflexionando Sobre las Reacciones con el Sabio Don Quijote

Dicen que Don Quijote es un loco. Creo que en el mundo debería haber más personas como Hamlet o El Quijote. Personas comprometidas consigo mismas en ser diferentes del común y en enseñar a los demás, con sus acciones y sus pensamientos, que el mundo no es como lo ve la mayoría si no que puede ser distinto.

En el capítulo XIV del segundo libro dice Sancho, escudero de Don Quijote, al Caballero del  Bosque lo siguiente: “...aunque lo más acertado sería dejar dormir su cólera a cada uno, que no sabe nadie el alma de nadie... Esta vez es Sancho quien nos sorprende con su sabiduría. “Nadie sabe el alma de nadie.” ¿Qué nos quiere decir el fiel escudero del Ingenioso Hidalgo? Si nadie sabe el alma de nadie quiere decir que nuestras almas son distintas, ya que si fueran iguales, yo sabría el alma de los demás porque serían como la mía. Pero como nuestras almas son distintas, entonces hay diversidad de pareceres, caracteres, actitudes, y al haber diversidad, debe haber almas muy buenas, buenas, regulares, malas y muy malas, es decir una gama amplia de comportamientos. Y por ser el alma la suma de aquel mundo interior que me hace ser lo que soy, (es decir miedos, anhelos, ilusiones, deseos, temores, acciones, pensamientos, etc.) y mis caracteres físicos lo que los demás perciben de manera directa (es decir mi exterior), por eso es más difícil conocer el alma. Por eso nadie sabe el alma de nadie. Mi interior es impenetrable. Solo es dado a conocer a los demás por medio de la conversación o por medio de mis acciones (y solo lo podrá hacer una persona que sepa interpretar el lenguaje). Es por eso que Sancho manifiesta que es mejor dejar dormir su cólera a cada uno, porque no sabemos cómo va a reaccionar cada persona. Hay temperamentos calmados que en un momento de acorralamiento estallan en un desbordamiento destructivo de ira o hay temperamentos tempestuosos que simplemente reaccionan de la manera a que todos están acostumbrados y el asunto pasa sin desmanes. Además la frase de Sancho nos enseña que desconocer el alma de los otros es no saber el por qué de sus reacciones. Y si no sabemos el por qué de sus reacciones no debemos entrar a hacer juicios de sus actos. No todo el mundo va a reaccionar de la manera que yo lo hago y no tengo por qué pensar que la manera en que yo reacciono a determinada situación es la manera en que todos deberían reaccionar.


El mundo es diverso y algunos dicen que es el mejor de los mundos posibles (Leibniz), que si el mundo fuera de una sola tonalidad sería un mundo aburrido. Es por eso que debemos aprender a soportar y  tolerar a los demás. Y, si tengo un poco de paciencia, a conocerlos y comprenderlos. En cada una de las personas hay un universo por explorar y en esta exploración se dan las diferentes relaciones que son la esencia del mundo natural y social.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Reflexionando Sobre la Pereza con el Sabio Don Quijote

Que me perdone Don Miguel de Cervantes, pero su creación cobró vida propia y se ha convertido en un personaje real. Don Quijote anda por ahí, con su fiel escudero, “enderezando tuertos y desfaciendo agravios”. Cuando su amigo Sancho se fue de gobernador de la ínsula Barataria, el inmortal Don Quijote le regala una serie de consejos para el buen gobierno. Pero Don Quijote es universal y sus consejos no son únicamente para el buen gobierno, si no que se pueden recibir para la vida o para el buen gobierno de sí mismo. Uno de esos magníficos consejos reza así: Sea moderado tu sueño, que el que no madruga con el sol, no goza del día; y advierte, ¡oh Sancho!, que la diligencia es madre de la buena ventura, y la pereza, su contraria, jamás llegó al termino que pide un buen deseo. Gran enseñanza la del Quijote. La pereza no llega al término que pide un buen deseo.

Generalmente nos trazamos metas. Algunas a corto y otras a largo plazo. Unas moderadas y otras bastante ambiciosas. Algunas del común y otras muy personales. No importa la meta trazada, lo cercana o inalcanzable que sea, lo que importa es que una vez puesta la meta debemos comenzar a caminar hacia ella. La diligencia es madre de la buena ventura. Si comenzamos a caminar para recorrer una distancia de mil metros, cada paso que damos nos acorta esa distancia. El objetivo propuesto no viene hacia nosotros, somos nosotros quienes debemos buscarlos. ¿Cuántas personas se han quedado con sus sueños frustrados por no intentar ir tras ellos? ¿Cuántas personas no sobresalen en la vida por la pereza? En un oficio o en un deporte, el perezoso queda relegado y el diligente es valorado. Se trata de tener iniciativa y de luchar por los objetivos. No importa que al final no alcancemos la meta, el camino recorrido nos muestra otros posibles recorridos y al final podremos decir que hemos aprendido algo.

Si somos diligentes estaremos bien en nuestra familia, en nuestro trabajo o en nuestro círculo de amigos. Siendo diligentes aprenderemos de la vida y podremos cosechar algunos triunfos soñados. La vida es acción, actividad. La naturaleza nos enseña que la vida no se estanca, es diligente y con su actividad evoluciona y conquista. Que nuestra actitud sea la diligencia y no la pereza. Hagamos caso de un hombre diligente que fue por la vida “desfaciendo entuertos y sinrazones”