Vanitas, Jacques Linard, 1600-1645, Museo del Prado. Madrid.
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sábado, 2 de febrero de 2013

Reflexionando Sobre la Ignorancia con el Sabio Séneca


La filosofía es de las cosas más bellas que le ha podido pasar a la humanidad. Si la filosofía se antepone al conocimiento en general, tendremos un mejor proceder con aquello que conocemos. Dentro de la bastedad de la filosofía existen campos que son sublimes, etéreos, puros. El estoicismo, una parte de la filosofía que nos indica como soportar los vaivenes de la fortuna, es una muestra de aquellos campos filosóficos que embellecen la existencia.

Séneca, uno de los representantes del estoicismo romano, dice en su tragedia Edipo, en boca de su protagonista, lo siguiente: La ignorancia es remedio ineficaz contra los males. Un hombre Sabio conocedor de los males que aquejan a la humanidad. No solo la ignorancia es un remedio ineficaz contra los males sino que es uno de nuestros mayores males. Y, contrario a la ignorancia, el conocimiento es la solución a muchos de nuestros males (por lo menos de aquellos que no son causados por el conocimiento). Pero el Sabio sabe y el conocimiento por sí solo no es solución a nuestros males, sino que la solución es aquello que hagamos con el conocimiento, es decir la sabiduría. Desde antiguo los filósofos han aconsejado que la solución a los males que se nos presentan es el conocimiento y que la ignorancia es lo peor que nos aqueja. Para el Maestro Sócrates, padre de la filosofía, conocimiento es sinónimo de virtud. El conocimiento no debe ser solamente la acumulación de información y datos útiles o inútiles sino el saber actuar con aquellos datos, si conocimiento es sinónimo de virtud debe ser algo muy cercano a la sabiduría. A veces se nos presentan situaciones que requieren ser solucionadas, si carecemos del conocimiento necesario para dar solución a los problemas entonces seguiremos con el problema presente y tal vez el problema desemboque en una situación que empeora nuestra vida y al final lamentaremos no haberlo solucionado y no haber tenido el conocimiento requerido. Si poseemos el conocimiento para dar solución a un problema pues se nos facilita la vida ya que daremos solución al problema y nuestra vida será más simple. A veces se nos presenta un inconveniente y debemos acudir a aquellos quienes poseen el conocimiento especializado para buscar la solución, es difícil poseer todo tipo de conocimiento ya que el conocimiento es muy amplio y nuestra capacidad de almacenamiento es limitada. A veces se nos presenta un conflicto y tenemos el conocimiento para solucionarlo pero no sabemos emplearlo, es ahí cuando necesitamos el acopio de la sabiduría. Con sabiduría el conocimiento se vuelve solución, sin sabiduría el conocimiento acrecienta el problema. A veces el conocimiento no soluciona algunos problemas, ahí debe estar presente el saber de que no siempre conocer soluciona y lo que hay saber es que hay situaciones no solucionables. Frente a estas situaciones el mejor conocimiento es la Sabiduría del Estoicismo. Saber que hay eventos no solucionables y que debemos aprender a convivir con ellos es el mejor conocimiento al que debemos aspirar.


En definitiva la ignorancia es remedio ineficaz contra los males, el conocimiento es remedio eficaz contra los males y la sabiduría es la solución a nuestra frágil  y conflictiva existencia. Sin sabiduría no hay conocimiento eficaz, con sabiduría todo conocimiento se hace solución. El Estoicismo es una invitación a una existencia serena y a ver los hechos como acaecen y no como quisiéramos que ocurrieran.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Reflexionando Sobre los Males con el sabio Esquilo


En la bella tragedia Prometeo Encadenado, escrita por el excelso Poeta Esquilo, en la que narra los tormentos que tuvo que sufrir el dios Prometeo por haber robado el fuego a Zeus y haberlo regalado a la humanidad, encontramos un verso (# 999) que el dios Hermes, intérprete de los mensajes divinos, le dice a Prometeo, resignado a su suplicio: decídete, decídete, insensato, a razonar ante tu mal presente. Enseñanza divina, (es un dios quien la pronuncia), de la cual debemos apropiarnos para actuar, pensar y vivir mejor.


Como seres humanos estamos destinados a sufrir. Es una ley natural o, si se quiere, divina, (por haber comido el fruto del árbol prohibido...) y ademas es el primer principio del budismo.  Somos seres afectivos y el mundo nos agobia, nos enfrentamos al rechazo, a la pérdida de una posesión, a una esperanza inalcanzada, a la humillación, a la vergüenza, a la burla... ¿Y cómo reaccionamos? Nos habita la cultura de la violencia y se reacciona con violencia.


El deseo de ver vengado el ultraje que sufrimos y el impulso irracional que nos domina nos hace cometer errores. Siempre existe en nosotros un primer impulso de realizar un acto que nos satisfaga y nos deje tranquilos, pero muchas veces ese acto es un acto que perjudica a otra persona o a nosotros mismos. Pero el consejo del dios es que tomemos una decisión y esa decisión es que razonemos ante el mal que nos aqueja. Razonar ante el mal presente. Tomarnos un tiempo y no actuar de manera inmediata guiados por la aflicción. Esperar, ya que el mal, que en un momento nos parecía terrible, transcurrido el tiempo, nos damos cuenta que no lo era, ya que éramos nosotros quienes lo engrandecíamos porque lo estábamos experimentando. Razonar el mal que nos aqueja es comprenderlo, es desnudarlo y es saber por qué lo consideramos un mal. Una vez desentrañado el mal somos capaces de vislumbrar las posibles soluciones o, si no las hay, la inevitable aceptación del hecho, que,  ya desentrañado, no se ve tan malo como nos parecía. Decídete, insensato, a razonar ante un mal presente.